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La presencia de las Franciscanas Misioneras de María en Madrid, aunque por circunstancias históricas, se presentara como un Centro Misionero, siempre ha estado vinculada a la salud.
Ya en 1912, la Reina Victoria Eugenia, reclamaba su presencia para una obra hospitalaria que había fundado en favor de los niños tuberculosos de Madrid, cuyos gastos sufragarían las familias aristocrátas de la ciudad. Un conjunto de situaciones impidió está aceptación.
Sería en 1926, cuando las Franciscanas Misioneras de María pudieron instalarse en Madrid, como centro misionero, en una labor evangelizadora y formadora, creando un centro obrero y cultural, que daba atención sanitaria ambulatoria, a las jóvenes y sus familiares.
En 1935, durante la República, el Cardenal Arzobispo de Madrid, con el Dr. Angel Castresana, constituyeron una asociación denominada Hospital Católico, y buscaron ayuda y local en las Franciscanas Misioneras de María. Les arrendaron sus locales y los adecuaron para Hospital. El 19 de marzo de 1935 el Cardenal inauguraba el Hospital Católico, al frente del cual y como director estaba el Dr. Baldomero Castresana, hermano del anterior y con una docena de médicos y las hermanas y alguna enfermera, se puso en marcha. Se había proyectado fundar en el edificio una Universidad Católica de Medicina
| Un año más tarde, con el estallido de la guerra civil, el 20 de Julio de 1936, el Socorro Rojo Internacional se apoderó de todo, cambiando su nombre por el de 'Hospital de Sangre nº 2'. Al principio conservaron a algunas de las Hermanas, especialmente a una religiosa médico francesa, pero unos meses más tarde, fueron expulsados todos (religiosas, médicos y seglares) y se hizo cargo un Comité de Milicianos, hasta que lo tomó el Cuerpo de Carabineros |
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Tras la guerra, el 28 de marzo de 1939, fue incautado por el Ministerio de la Gobernación. Y cuando el 1º de abril llegaron las hermanas, tuvieron que reclamar el convento y el hospital. El Arzobispado, dada la escasez de centros y las necesidades de la ciudad, delegó al Dr. Bermejillo para representar al Hospital Católico. El estado lo reclamó un tiempo como servicio para los 'enfermos de avitaminosis'. Fueron las religiosas las que en estas circunstancias y sin ayuda ni oficial ni privada, relanzaron su labor asistencial, en muchos casos basada casi exclusivamente en satisfacer las necesidades primarias: comida y vestido, en una población instalada en la miseria cotidiana.
Pronto y bajo la tutela del Estado, a través de un patronato, fue reclamado y utilizado como Instituto Antidiftérico, que permaneció hasta el 30 de septiembre de 1940. Sólo entonces, quedó a nuestra disposición y aunque algunos quisieron comprarlo, las Hermanas decidieron afrontar el reto de inaugurar un Sanatorio propio dependiente de la Congregación. Se puso bajo la protección de San Francisco de Asís.
Como Sanatorio de San Francisco e Asís, atendió al primer paciente en la Navidad de 1940.
Pronto, las instalaciones del Sanatorio fueron insuficientes, debido a la demanda de médicos y enfermos. Había comenzado con 18 camas y una planta de consultas. Es lo que todavía hoy se conoce como el edificio antigua. En junio de 1948 se emprendió la aventura de construir un nuevo edificio, el que ocupa en la actualidad. Fue inaugurado por el Sr. Arzobispo de Madrid-Alcalá el 4 de octubre de 1951, fiesta de su Patrón, San Francisco de Asís.
Desde su fundación, este Sanatorio ha seguido una política de mejoras y renovación constantes:
- Ampliando sus servicios y unidades de atención.
- Con la adquisición de nuevos aparatos de diagnóstico
- Acogiendo e integrando las técnicas más modernas
Nuestro objetivo es poder atender mejor a los pacientes, con la máxima caliad y eficacia, tratando de estar siempre en vanguardia con altas tecnologías, para ofrecerlas y ponerlas
| Al servicio de la Vida y la esperanza |
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